Cafés históricos en París
En virtud a su importancia cultural y política y con la ayuda inestimable del cine, creador de una imagen de ellos afín a las protagonistas de los sueños y los mitos, los cafés históricos parisinos han conseguido de alguna manera salir de la historia a través de la historia para ingresar de pleno en el territorio de lo legendario.

Café Procope
Es el caso del primero de todos ellos por orden cronológico, el muy distinguido Café Procope del número trece de la calle Ancienne Comédie. Su íntimo vínculo con el mundo del teatro data del día de 1689, tres años después de la apertura del local, cuando se estableció la sede de la Comédie francaise justo al otro lado de la calle. Molière, Rousseau Voltaire, Thomas Jefferson, Robespierre o Marat son solo algunos de los históricos clientes que en tiempos lo frecuentaron.
Café de la Paix
Podemos sin embargo identificar el comienzo de la verdadera edad de oro de los cafés parisinos con la segunda mitad del siglo XIX y la nueva ciudad de amplios bulevares diseñada por el barón Haussmann. Es la época de los grandes cafés y entre ellos, pocos tan imponentemente elegantes como el Café de la Paix, situado en la intersección del Bulevar de los Capuchinos y la Plaza de la Ópera. Todavía puede sentirse entre sus mesas la presencia espectral de Diaghilev y Nijinski, clientes habituales en la época en que sus ballets rusos transformaron decisivamente los mundos del arte, el teatro y la música en las primeras décadas del siglo XX.
La Coupoule
Para entonces las vanguardias ideológicas, artísticas y literarias habían ya empezado a encontrar sus cafés en otros barrios, muy notablemente en Montparnasse y Saint Germain des Prés. Así, en el primero se inauguró en 1927 el gigantesco La Coupoule, célebre no menos por su distinguida clientela reclutada entre las filas del surrealismo, el existencialismo y las estrellas de cine menos convencionales que por sus famosas columnas decoradas con murales. Su tirón entre el mundo de la “contracultura” de la época rivalizaba en el periodo de entreguerras con el del vecino Le Select que aún hoy en día sirve de imán a un grupo selecto de los nuevos artistas, cineastas y escritores.
Les Deux Magots y Le Café de Flore
Sin embargo, ente el mundo de las artes, probablemente ninguno supere en calidad de hitos históricos a los míticos cafés de Saint Germain des Prés Les Deux Magots (en el número seis de la plaza que da nombre al barrio) y Le Café de Flore (esquina del bulevar de Saint Germain con la calle Saint Benoit), este último remarcable también por el formidable ejemplo de Art Decó clásico que ofrece su memorable decoración interior. Prácticamente no hay corriente cultural de importancia en los últimos cien años que no hay tenido a uno de los dos como destacado epicentro.
Si alquila apartamentos en París arrójese sin vértigo a los mundos ricos en texturas y aromas que se despliegan hasta el infinito, como en la galería de espejos de un gran café decimonónico, en estos fascinantes lugares que recogen, acaso como ningún otro, el pulso y la respiración de la ciudad.





















