Locuras de amor
Imagínate sobrevolando una ciudad, un pueblo, un lugar especial, se abre la puerta de la avioneta y sientes un golpe seco del aire en tu rostro. Te agarras a la puerta, estás aterrado, las piernas te tiemblan, las manos te sudan, gracias a dios los guantes te sujetan fuertemente. Respiras hondo y saltas. Por un segundo no sientes la respiración, no piensas, no reacciones, notas como tu rostro está desencajado. La velocidad del viento te deforma la piel de la cara, no puedes ni gritar, caes a una velocidad inimaginable, tus ojos ven como el suelo se acerca irremediablemente. Cuando empiezas a darte cuenta de lo que estás haciendo estiras de un cable y rezas todo lo que conoces para que se despliegue el paracaidas. Y de repente, tu cuerpo se eleva y empiezas a descender lentamente. Solo esperas que desde allí abajo, la persona que tú esperabas, haya leído la declaración que se lee junto al paracaidas.
Eso señores, es un acto de amor, o más bien, una locura de amor. Un acto que se hace por un motivo concreto, algo especial con lo que quieras llamar la atención de esa persona especial a quién tú amas. Pero ese llamar la atención se hace de forma extrema, no comprándole una rosa o llevándole al cine, e incluso invitándole a pasar un romántico fin de semana visitando la ciudad del amor y alquilando uno de los maravillosos apartamentos en París. No no, se trata de poner tus principios a prueba. Realizar un acto que siente precedentes, pero sobre todo, no pensárselo dos veces porque si caes en esa trampa, jamás realizarás una locura de amor.
Lo peor de todo es que estos actos no te aseguran conseguir tu objetivo, así que tú puedes estar ahí jugándote la vida para nada, pero al fin y al cabo, lo has dado todo por alguien. La verdad es que tampoco hace falta saltar de un avión para declararte, pedir disculpas o cualquier otro motivo, ya que lo más importante en cualquier locura de amor es seguir vivo tras realizarla. Es decir, que reviviendo el espíritu de Romeo y Julieta o de Thelma y Louise (porque digan lo que digan, lo de éstas dos es una de las grandes locuras que por amor se han hecho) no se gana nada. Así que no hace falta lanzar ningún precioso Ford Thunderbird por un precipio para demostrar nada. Lo importante de cualquier locura de amor es realizarla con total convencimiento y esperar que la persona deseada sepa y reconozca positivamente el sacrificio que has realizado.









